Como un ventarrón que destruye nuestra guarida y que nos obliga a elevar el vuelo o a dejarnos abatir. Los problemas forman parte inevitable de la vida y está en nuestras manos el poder decidir si los enfrentaremos siendo como el ave Fénix o como el avestruz. Pues todo depende de cómo percibamos las dificultades que se nos presentan. Es algo negativo que nos aterra y nos paraliza, o es una oportunidad para hacer un cambio radical y valioso. Independiente de lo que nos haya tocado vivir, los errores que hayamos cometido o las oportunidades que no supimos aprovechar, no es tarde para ponernos de pie y decir ¡basta! Siempre podemos salir adelante sacudiéndonos el lodo y volando muy lejos del pantano.
"Sólo el hombre obstaculiza su felicidad, destruyendo lo que en realidad es, con pensamientos sobre lo que pudiera ser". John Dryden (Poeta, dramaturgo y crítico inglés). ¡Cuanta razón tiene esta frase! Sobre todo cuando pensamos en nuestro futuro, porque como no podemos predecir lo que puede suceder más adelante, nos angustiamos, y esa angustia nos bloquea. Lo ideal es que esto no suceda, para que podamos tomar buenas decisiones y estar bien preparados para enfrentar cualquier escenario que se nos presente. La clave para esto es hacer nuestras predicciones basándonos en nuestro conocimiento, en nuestras experiencias pasadas y en nuestra intuición, y así el hecho de pensar en el futuro no significará que la ansiedad nos paralice. Lo primero es que determines qué es lo que tienes que hacer. Define lo mejor que puedas la situación, el problema o el objetivo que quieres alcanzar. No dejes de lado tu intuición. Si no tienes un buen presentimiento, no lo pases por ...

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