Ha llegado mi momento de pedir perdón. De pedirme perdón. Perdonarme desde el amor más profundo hacia mi propio ser. De liberar a mi corazón de conflictos, resentimientos, pensamientos negativos, enojos y heridas del pasado. De expulsar de mi vida a todo aquello que me hizo daño. De soltar las amarras que me atan al ayer. De liberarme de la culpa por los errores cometidos y de las culpas que otros desearon poner en mis hombros. De abandonar ideas erróneas que me alejan de lo que soy. De desechar viejos hábitos dañinos. De romper las cadenas que me esclavizan a mis miedos. De quitar la mala hierba de mi camino. Me perdono. El perdón me hará más fuerte. El perdón me hará más grande. Me permitiré vivir una vida colmada de amor y de paz. La lección ya está aprendida. Izaré las velas hacia mi destino. Mi corazón es libre. Me siento serena, feliz y agradecida.
"Entre las orillas del dolor y el placer fluye el río de la vida. Sólo cuando la mente se niega a fluir con la vida y se estanca en las orillas, se convierte en un problema. Fluir con la vida quiere decir aceptación; dejar llegar lo que viene y dejar ir lo que se va. Tú no eres lo que sucede, eres a quien le sucede." (Sri Nisargadatta Maharj) No vivas de prisa. Intenta que la vorágine del mundo exterior no te consuma. No descuides tu mundo interior. Deja que tu vida fluya, que siga su cauce normal. Ábrete a aceptar lo que viene y deja que se vaya lo que se tenga que ir sin retenerlo. Deja ir el pasado para que tu corazón esté en paz. Acepta lo que antes ocurrió y dile adiós, porque todo pasado es un recuerdo de lo que ya fue y no puede cambiarse. No inviertas tu valioso presente viviendo en tiempos pasados que sólo habitan en tu mente. Aquí y ahora estás leyendo estas líneas. No mires atrás. Tu ...

Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por tu presencia.