Ciertamente los tiempos que corren son confusos y de gran incertidumbre. A partir de esto, considero tan importante que aprendamos a abstraernos en cierta medida de la lluvia constante de pensamientos catastróficos y de las malas noticias con las que se nos bombardea a diario, que intentemos mantener un refugio donde sentirnos a salvo. Es necesario contar con un espacio personal donde sentirnos felices y tranquilos con nosotros mismos, a pesar del triste y desolador panorama que se nos pinte fuera. ¿Para qué vivir constantemente tensos y preocupados por un futuro incierto? Esto no significa que todo deje de importarnos y que comencemos a vivir dentro de una burbuja o como ermitaños, significa que es tiempo de aprender a poner límites entre el sí mismo y el mundo exterior, con el fin de poder mantener a salvo lo único que nos pertenece y que nada ni nadie podrá arrebatarnos si no lo permitimos: nuestra paz interior.
"Entre las orillas del dolor y el placer fluye el río de la vida. Sólo cuando la mente se niega a fluir con la vida y se estanca en las orillas, se convierte en un problema. Fluir con la vida quiere decir aceptación; dejar llegar lo que viene y dejar ir lo que se va. Tú no eres lo que sucede, eres a quien le sucede." (Sri Nisargadatta Maharj) No vivas de prisa. Intenta que la vorágine del mundo exterior no te consuma. No descuides tu mundo interior. Deja que tu vida fluya, que siga su cauce normal. Ábrete a aceptar lo que viene y deja que se vaya lo que se tenga que ir sin retenerlo. Deja ir el pasado para que tu corazón esté en paz. Acepta lo que antes ocurrió y dile adiós, porque todo pasado es un recuerdo de lo que ya fue y no puede cambiarse. No inviertas tu valioso presente viviendo en tiempos pasados que sólo habitan en tu mente. Aquí y ahora estás leyendo estas líneas. No mires atrás. Tu ...

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