Comienza el día queriéndote, aceptando sin cuestionamientos la belleza que escondes y también la que muestras. Comienza por aceptar tus fortalezas y tus debilidades para reconocer tu propio valor. Tu cuerpo, junto con tus emociones y pensamientos, es la parte más importante de ti, porque en conjunto forman el “todo” que te diferencia del resto. Acepta tus formas, tus irregularidades, tus relieves y tus tamaños. Siente la fuerza con la que tu corazón late cuando caminas o corres. Siente esa sensación de libertad cuando estás en movimiento. Cultiva cada detalle de tu ser. Cuídate, ámate y valórate para que nadie pueda marchitarte. Toma conciencia del hermoso ser que eres y empápate de amor propio cada día. Esa eres toda tú, y vales mucho, así tal cual eres.
"Entre las orillas del dolor y el placer fluye el río de la vida. Sólo cuando la mente se niega a fluir con la vida y se estanca en las orillas, se convierte en un problema. Fluir con la vida quiere decir aceptación; dejar llegar lo que viene y dejar ir lo que se va. Tú no eres lo que sucede, eres a quien le sucede." (Sri Nisargadatta Maharj) No vivas de prisa. Intenta que la vorágine del mundo exterior no te consuma. No descuides tu mundo interior. Deja que tu vida fluya, que siga su cauce normal. Ábrete a aceptar lo que viene y deja que se vaya lo que se tenga que ir sin retenerlo. Deja ir el pasado para que tu corazón esté en paz. Acepta lo que antes ocurrió y dile adiós, porque todo pasado es un recuerdo de lo que ya fue y no puede cambiarse. No inviertas tu valioso presente viviendo en tiempos pasados que sólo habitan en tu mente. Aquí y ahora estás leyendo estas líneas. No mires atrás. Tu ...

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