Comienza el día queriéndote, aceptando sin cuestionamientos la belleza que escondes y también la que muestras. Comienza por aceptar tus fortalezas y tus debilidades para reconocer tu propio valor. Tu cuerpo, junto con tus emociones y pensamientos, es la parte más importante de ti, porque en conjunto forman el “todo” que te diferencia del resto. Acepta tus formas, tus irregularidades, tus relieves y tus tamaños. Siente la fuerza con la que tu corazón late cuando caminas o corres. Siente esa sensación de libertad cuando estás en movimiento. Cultiva cada detalle de tu ser. Cuídate, ámate y valórate para que nadie pueda marchitarte. Toma conciencia del hermoso ser que eres y empápate de amor propio cada día. Esa eres toda tú, y vales mucho, así tal cual eres.
"Sólo el hombre obstaculiza su felicidad, destruyendo lo que en realidad es, con pensamientos sobre lo que pudiera ser". John Dryden (Poeta, dramaturgo y crítico inglés). ¡Cuanta razón tiene esta frase! Sobre todo cuando pensamos en nuestro futuro, porque como no podemos predecir lo que puede suceder más adelante, nos angustiamos, y esa angustia nos bloquea. Lo ideal es que esto no suceda, para que podamos tomar buenas decisiones y estar bien preparados para enfrentar cualquier escenario que se nos presente. La clave para esto es hacer nuestras predicciones basándonos en nuestro conocimiento, en nuestras experiencias pasadas y en nuestra intuición, y así el hecho de pensar en el futuro no significará que la ansiedad nos paralice. Lo primero es que determines qué es lo que tienes que hacer. Define lo mejor que puedas la situación, el problema o el objetivo que quieres alcanzar. No dejes de lado tu intuición. Si no tienes un buen presentimiento, no lo pases por ...

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