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Mostrando las entradas etiquetadas como serenidad

Calma

Procuro silenciar mis pensamientos, desacelero los latidos de mi corazón, busco la serenidad del mar en calma, me conecto con la paz de las montañas.  Procuro relajar mi mente y mi cuerpo, cierro mis ojos y respiro lentamente, escucho la melodía del río que fluye, el crepitar de la leña en el fuego. Procuro vivir intensamente este momento de sosiego, me despego de la prisa, me alejo de la negatividad. Procuro tener calma, desacelero mi caminar, me conecto con la tierra, alcanzo un profundo bienestar interior. Observo una flor, el vuelo de un ave, contemplo un amanecer, cultivo mi paz espiritual... estoy conmigo. 

El valor de la serenidad

No podemos negar lo difícil que es en estos tiempos modernos mantenernos en un estado de serenidad cuando nos sentimos acorralados por nuestros problemas y ocupaciones. Nos cuesta tanto conservar la calma cuando vemos que las horas del día no nos alcanzan para cumplir con todos nuestros deberes y obligaciones. Ni pensar en dedicar un tiempo para estar a solas, atendiendo a nuestro mundo interno o simplemente para descansar y no hacer nada. La serenidad es una virtud que nos ayuda a mejorar nuestra calidad de vida. Pero lamentablemente es muy poco probable que en medio de tantas preocupaciones podamos mantenernos serenos para poder resolver nuestros conflictos sin desesperarnos y bloquearnos, y afectar incluso a los demás con nuestra impaciencia. Fácilmente caemos en la desesperación, nos deprimimos, nos enojamos, sentimos que damos palos de ciego y vemos que todas las puertas permanecen cerradas. Por lo general reaccionamos y actuamos impulsivamente, no nos damos el tiempo para an...

Decálogo de la serenidad

Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez. Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto, cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie sino a mí mismo. Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino también en este. Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que todas las circunstancias se adapten a mis deseos. Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura, recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma. Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie. Sólo por hoy haré por lo menos una sola cosa que no deseo hacer, y si me sintiera ofendido en mis sentimientos, procuraré que nadie se entere. Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré a cabalidad, p...