viernes, 12 de agosto de 2016

Mi filosofía de vida

Cansancio, aburrimiento, decepción, desasosiego, incertidumbre, tristeza, dolor, desesperación, temor, nostalgia, rabia... y tantas otras emociones y sentimientos he sentido al menos una vez en mi vida. ¿Y quién no? Momentos malos los ha tenido todo el mundo. Lo bueno es que las tormentas, gracias a Dios, son pasajeras y el tiempo que duren muchas veces depende de uno. 

Pienso que lo importante es estar vivo, el poder respirar, el poder valerse por sí mismo y agradecer cada día por ello, porque lamentablemente muchos no tienen ese privilegio. Que maravilloso regalo es el poder disfrutar de las cosas sencillas, de lo cotidiano, como un atardecer o un café por las mañanas en compañía del ser amado. 

Pero nos olvidamos de que es eso lo fundamental porque vivimos el día a día corriendo, con el automático encendido, para alcanzar a hacer todo lo que nos toca. Dejamos de ser conscientes de nosotros mismos, nos olvidamos de que lo más importante no está allá afuera, que no es el sólo cumplir con nuestras obligaciones, sino que está bien guardado en nuestro corazón. Nuestro corazón que late sin cesar y sin pedir nada a cambio, el que nos regala la vida sin condiciones. ¿Por qué no devolverle la mano? Brindarle calma lejos de la vorágine que día tras día nos consume. 

Problemas siempre van a existir y de cualquier índole y muchas veces no habrá cómo evitarlos. No nos queda más remedio que hacerles frente de la mejor forma posible. Por mi parte buscaré mi propia filosofía de vida, no creeré en todo lo que la masa dice. Buscaré mis propias respuestas y jamás tendré miedo a dudar de todo. Voy a adquirir experiencia de las personas buenas que me rodean y también de la sabia naturaleza. No me cansaré de aprender. Intentaré reír a pesar de todo. Valoraré el amor que me entregan y lo devolveré con creces. Tendré fe en que todo lo malo siempre terminará por pasar, en que la justicia sí existe, en que el perdón siempre será posible. 

¡Vive en plenitud. Sé feliz. Cuida tu corazón. Cuida tus ojos y nunca dejes de apreciar aquellos pequeños grandes detalles que hacen que la vida valga la pena.!




Mi mensaje no es imperativo, son sólo pensamientos que hoy quiero compartir desde esta ventana virtual. Si mis palabras han hecho eco en tu corazón será una bendición para mí. ¡Gracias a tod@s por seguir siendo parte de este espacio! 

martes, 12 de abril de 2016

Antagonismos

En muchas ocasiones todos sentimos cómo luchan dentro de nosotros fuerzas antagónicas. Queremos amar y odiamos. Queremos dar y somos egoístas. Queremos trabajar y somos flojos. Queremos ser libres y nos esclavizamos. Queremos pero no queremos. Lo que sucede es que dentro de nuestra mente se mantienen en constante lucha las fuerzas de nuestro inconsciente.

Lamentablemente la mayoría de las veces en vez de permitir que sea nuestro consciente el que nos guíe hacia una perfecta resolución de nuestros problemas, dejamos que lo hagan nuestros impulsos, las fuerzas del inconsciente que hemos ido almacenando desde la niñez hasta ahora y que se manifiestan en forma de miedos, temores, hábitos, ideas fijas, etc. El problema es que al hacer esto estamos dejando de ser libres.

Muchas personas no viven por ellas mismas, no son ellas las que sienten, las que piensan, las que actúan. Son las fuerzas de su inconsciente las que las guían, sus padres, sus profesores, sus superiores, la sociedad con sus normas, el "qué dirán", los hábitos adquiridos, las costumbres. Esas personas han crecido físicamente, pero no han crecido como personas libres. Permanecen siendo niños manipulados, dirigidos por otros. Se quejan de no vivir a gusto, se quejan de no tener alegría, se quejan de no hacer lo que quisieran, se quejan de luchas internas, se quejan de inquietudes, de ansiedades y de angustias. Son las dos fuerzas antagónicas. Su "yo" consciente quiere vivir con independencia y se siente presionado porque las fuerzas del inconsciente lo esclavizan.

De niños vivimos protegidos por la autoridad de nuestros padres, profesores, instituciones, etc. Muchas personas al llegar a mayores no se atreven a asumir sus propias vidas con sus responsabilidades, prefieren seguir siendo niños porque es más cómodo. Pero es triste, porque no viven siendo ellos mismos. Nunca están a gusto, jamás se sienten bien.

La verdad es que hay que ser muy valiente para enfrentarse con el inconsciente. Es como un salto al vacío... pero es importante hacerlo. Cuando el "yo" consciente asuma toda la responsabilidad no podrá actuar por lo que le dijeron, sino por lo que él honestamente, sin condicionamientos externos, determine. 

Adquirir esa independencia y libertad interior, libres de los condicionamientos de las diversas autoridades que hemos tenido en nuestra vida y libres también de los condicionamientos y exigencias de nuestro inconsciente, es una tarea ardua que no se consigue en un día, pero se puede lograr.

La aventura de ser libre es un riesgo duro, pero es la única manera de llegar a ser uno mismo y no estar constantemente atormentado por esa lucha interna antagónica. Sólo entonces los antagonismos internos desaparecerán, al igual que las inquietudes, los malestares y todas esas tristezas "sin saber por qué".

Amig@s: Después de un largo receso hoy vuelvo para seguir compartiendo mis publicaciones con ustedes. Junto con volver a saludarles, les agradezco sus visitas y comentarios y por supuesto doy la bienvenida a las nuevas incorporaciones. Espero que sigan estando allí del otro lado por mucho tiempo más. Para mí es muy gratificante contar con vuestra compañía en este espacio virtual. Un afectuoso abrazo para ustedes y mis buenos deseos para este fin de semana que recién comienza. 

viernes, 15 de noviembre de 2013

Vive el presente

Sin duda la frase más usada durante el último tiempo es "vive el presente”. Hay cientos de libros y páginas de Internet dedicadas a reflexionar sobre lo que implica ella implica.  

Lamentablemente, basta leer un poco para darse cuenta de que su significado se ha ido tergiversando, ya que la mayoría de las personas la entienden como que deben vivir intensamente el hoy sin importarles para nada el pasado y el futuro.   

Si pensamos en el futuro... es parte esencial para el desarrollo personal el proyectarse, el proponerse metas y tener claro hacia dónde quiero dirigir mi vida. Lo importante es que esa proyección no se convierta en una obsesión que no te deje vivir y disfrutar tu momento presente. No debemos sacrificar nuestro presente pensando en que gracias a nuestra dedicación y esfuerzo nuestro futuro será mejor. El presente debe ser apreciado y disfrutado plenamente porque de esa vivencia se construye el futuro.  

Soy de la idea de ir proponiéndose pequeñas metas e ir avanzando paso a paso hasta alcanzarlas. A su vez es indispensable ir evaluando si en realidad seré capaz de lograrlas o no. 

Si tenemos un propósito en la vida viviremos más intensamente nuestro presente, porque todas nuestras acciones estarán encaminadas al fin que anhelamos y tendremos una motivación que nos impulse a seguir.  

¿Y qué hay sobre nuestro pasado? El pasado ya pasó, ahí se queda como parte de nuestra historia. Lo vivido nos sirve como experiencia. Está ahí para recordarnos aquellos errores que no debemos volver a cometer. En ningún caso debe ser la piedra de tope que nos impida avanzar con nuestra vida. También nos sirve para reconfortarnos en momentos complicados ya que nos trae a la mente momentos que ya vivimos y que han sido gratos e inolvidables.

¿Qué opinan ustedes? 

Pasado, presente y futuro... ¡esa es la cuestión!
  



¡Que tengan un excelente fin de semana!

martes, 5 de noviembre de 2013

Sin miedo frente al espejo

Cuantas veces nos hemos mirado al espejo y nos hemos sentido mal por vernos como una persona triste, cansada e incluso tonta. Nuestra mirada es vacía, y es que delata nuestro escaso amor propio. No somos capaces de mantener la mirada al frente; por el contrario, agachamos la cabeza y ahogamos el llanto para que nadie note nuestra desolación. Nos invaden pensamientos de cosas que se han ido y sentimos que el paso del tiempo es un golpe que nos duele en el alma. Nos culpamos por todo lo que hicimos mal o simplemente por aquellas que no fuimos capaces de hacer porque no tuvimos el valor suficiente. Nos deprimimos porque no podemos volver el tiempo atrás y hacer todo de una manera distinta. Nos recriminamos por nuestras actitudes. Nos criticamos por nuestras malas decisiones. Y al mismo tiempo nos preguntamos: ¿Por qué no puedo sentirme feliz? ¿Por qué no puedo aceptarme tal como soy? 

Es probable que te hayas convencido de que no eres merecedora de la felicidad. Te convenciste de que no vales lo suficiente como para que alguien se fije en ti. Incluso, en los peores días, has llegado a pensar en que sería mejor que tu corazón dejara de latir. ¿Para qué seguir viviendo si mi vida es tan vacía? 

Para responder a todas estas preguntas es necesario que vuelvas a mirarte al espejo y que más allá de tu físico veas tu ser interior. ¡Es hora de que te mires como nunca lo has hecho! Mírate fijamente a los ojos y comienza por pedirte perdón a ti misma por haberte hecho tanto daño. 

¿Sabías que la sanación empieza por el perdón? Pues sí. Y no se trata de que te pidas perdón por ser tú, sino de enfocarte en todo aquello por lo que te sientes mal, no de la persona que eres. No olvides que la aceptación de ti misma te permitirá aceptar que eres una persona valiosa, con defectos y virtudes, con errores y aciertos. No se trata de que tengas que ignorar tus faltas y que dejes de intentar mejorar, sino de valorarte a ti misma por encima de esos aspectos negativos y evitar que ellos obstaculicen el logro de tus objetivos de vida. 

Empieza por perdonarte por haber olvidado tu felicidad y dedicar tu valioso tiempo sólo a hacer feliz a los demás. Perdónate por no haber tomado las mejores decisiones. Perdónate por no haber puestos los limites para evitar que dañaran tu autoestima. Perdónate por haber permitido que un falso amor te convirtiera en un ser vulnerable. 

Convéncete de que eres una persona valiosa que merece ser feliz. Valórate dignamente. Permite que la luz de tu interior brille y se irradie hacia el exterior. Toma consciencia del amor inmenso que reflejan tus ojos. Es ese amor que emana desde el fondo de tu corazón el que desde este momento te protege. Desde hoy nada ni nadie podrá arrebatarte ese manto protector. Desde hoy comenzarás a quererte, aceptarte y respetarte por sobre todas las cosas. 

Comienza por sonreírte. Y luego mirándote a los ojos comienza a decirte:

"Me amo con todo mi corazón. Soy una mujer valiosa. Soy una mujer que merece amar y ser amada. Soy una mujer bella. Soy una mujer libre. Soy responsable de mis actos. Soy una mujer plena. Merezco ser feliz. He hecho cosas valiosas en mi vida. Valoro mis triunfos. Decido que hacer y que no. Elijo lo que me gusta. Valoro mi presente. Dejo partir mi pasado. Sé que mi futuro es bueno y seguro, porque hay un Dios que cuida de mí con amor, ahora y siempre. Desde hoy me esforzaré en ser feliz. Desde hoy valoro mi vida como debe ser."




Gracias por seguir siendo parte de este espacio. Un abrazo afectuoso para ti. 

lunes, 28 de octubre de 2013

Tu boca habla de lo que hay en tu corazón

En muchas ocasiones he quedado sorprendida al escuchar cierto tipo de conversaciones en las personas. Las conversaciones más recurrentes son sobre lo material, los lujos, el dinero, los negocios o la clave del éxito. Esas parecen ser sus preocupaciones en la vida, por sobre todo lo demás. 

Estas personas parecen tener un corazón asentado en lo material, que vive pendiente de las ganancias, de las cifras y de las ambiciones, que no late por un bello atardecer, por la belleza de las flores, por el vuelo de una mariposa multicolor, por el sonido del viento o el perfume de la primavera. 

No digo que lo material no sea necesario para vivir, lo que me parece por decir lo menos "extraño" es por qué aquellos que tienen más, son los más preocupados de lo material, como si les hiciera falta algo, cuando en realidad, les sobra.

Por otra parte, hay personas que sólo hablan de catástrofes, de desgracias, de enfermedades, de temas negativos en general. Al parecer lo único que habita en sus corazones son temores e incertidumbres. 

Y yo me pregunto ¿por qué no hablar de temas más positivos, más esperanzadores, más humanos? ¿Por qué no hablar de cosas que perdurarán en el tiempo y no de banalidades pasajeras?

La invitación que hoy quiero hacerte es a observarte, a mirar sobre qué hablas y qué es lo que por lo general estás pensando.

¿Tu corazón está más apegado a lo material, a las cosas muertas? ¿Está atrapado en el dinero y en la obsesión de obtener cada vez más, aunque no sea necesario?

En lo personal creo que mientras más cerca esté mi corazón de aquello que llamamos "la expresión más elevada de la vida", más viviré y más feliz seré con mi vida. 

Todo es bueno en la vida, todo puede que sea necesario en alguna medida, lo importante es que a cada cosa le asignemos el lugar que le corresponde. ¡No olvides que tu boca siempre hablará de lo que hay en tu corazón!

Gracias por seguir siendo parte de este espacio. ¡Que tengas una bonita semana!



martes, 22 de octubre de 2013

Lo único absoluto es que nada es absoluto

En la vida todo es relativo, todo es gradual, todo es limitado. Las flores son más o menos bellas. Las palabras son más o menos sabias, amables, verdaderas o hermosas. Las personas son más o menos inteligentes o sinceras. El amor aumenta y disminuye. La felicidad es relativa. Nunca somos plenamente felices. Aunque oímos a veces esta inexacta expresión: "soy completamente feliz". Como queriendo decir: "yo no puedo ser más feliz".

Un niño se siente feliz cuando tiene su juguete. Su felicidad es relativa a su edad y al deseo de ese momento. Quizás al minuto de tener ese juguete, ve otro que desea más y ya no se sentirá feliz con lo que tiene. Cuando consigue el segundo juguete su felicidad aumenta. Así va cambiando su meta de felicidad. Los adultos somos niños un poco más grandes. Con cuerpos y deseos más grandes. Con juegos, caprichos y orgullo más grandes. Pero seguimos con los deseos, metas y aspiraciones cambiantes... como el niño.

Siempre tendemos a absolutizar. "Soy absolutamente feliz", "Es absolutamente seguro", "Es absolutamente claro". Es un modo raro de hablar. Eres o te sientes feliz ahora. Es claro para ti. Para los demás quizás es lo contrario. Lo que ahora ves absolutamente claro, mañana te parece absurdo. Siempre hay un más. Nunca somos perfectos. Nunca somos "lo más" en ningún aspecto.

Pienso que la perfección en los seres humanos consiste en caminar constantemente hacia la perfección. El que se cree perfecto nunca llega a serlo. Es necesario caminar constantemente hacia la perfección para ser cada momento un poco más. Siempre se puede saber más, amar más, ser más amable, ser más humano.

"Hoy te quiero más que ayer y menos que mañana, porque mañana te querré más que hoy... y día a día aumentará más mi amor". La vida no se detiene, es dinámica. El amor da vida a la vida. El amor debe renovarse y aumentar cada día. Como la vida, debe renovarse e ir a más momento a momento. Hoy se puede ser más y mejor que ayer. Cada día podemos mejorarnos porque no hemos llegado a la meta. Nuestro destino es caminar siempre hacia lo más perfecto.

Somos relativos e imperfectos. Aspiramos a mejorarnos porque es posible y es nuestra obligación. Ser hoy algo más y mejor que ayer. No me parece tan complicado. Aunque estoy consciente de que esto requiere de un esfuerzo constante. Sí, podemos sentirnos contentos al comprobar que estamos en un buen camino para nuestra realización personal en algún aspecto de nuestra vida: intelectual, artístico, sentimental, laboral, etc. pero no debemos pensar que ya hemos llegado a la meta final. Mientras vivimos, caminamos hacia la meta. Hoy seremos más que ayer y mañana más que hoy... Es la ley de lo no absoluto.



lunes, 23 de septiembre de 2013

No te dejes morir de amor

Luego de que terminamos una relación amorosa es muy probable que nos sintamos invadidos por sentimientos de angustia, desamparo y desazón. Para nadie es fácil hacer frente a estos sentimientos que impiden que la vida continúe a pesar de lo sucedido. La mayoría de las personas se sienten muy desorientadas y no encuentran la manera de seguir adelante. Otras personas se preguntan si están o no haciendo lo correcto o se culpan constantemente por la ruptura. 

Toda pérdida produce en la persona que la sufre un duelo, y el sentimiento que se experimenta conlleva una reacción emocional, física y cognitiva. En una primera etapa se atraviesa por un estado de shock, y posteriormente, se pasa por otras etapas, como la negación, la depresión, la ira y finalmente la superación. Cuando se produce una ruptura grave, las personas pueden recuperarse en un lapso de uno a dos años, aunque hay quienes tardan menos tiempo. En cualquier caso, la pérdida de un ser amado, constituye un período crítico en el que se daña la autoestima.

Para poder superar una ruptura amorosa lo primero que debemos hacer es aceptar la pérdida. Debemos expresar lo que sentimos e ir aprendiendo a vivir sin la otra persona, volviéndose a motivar por la vida. 

Tenemos que comenzar calmando nuestro corazón. Esto significa que debemos evitar relacionarnos con la persona que lo inquieta: la ex pareja. Debemos cortar todo tipo de vínculo, ya sea comunicándonos directamente o través de los recuerdos; es decir, debemos evitar estar mirando fotos, regalos, leyendo cartas, mirando su facebook o preguntando a terceros por cómo se encuentra. Así nos evitamos sentir más dolor. 

Tenemos que nutrir nuestro corazón a través del afecto hacia uno mismo y el afecto de nuestros seres queridos. Es fundamental que aceptemos el apoyo de nuestros familiares y amigos e incluso de un profesional si es necesario. Por otra parte, debemos sanar nuestra autoestima preocupándonos por nuestro aspecto personal y del cuidado de nuestra salud.

¡No mueras de amor! Aunque para nadie es fácil hacerlo, debes aceptar el dolor y reconocer que el otro no es de tu propiedad. Si no aceptas que esa persona se perdió, te quedarás estancad@ en una búsqueda desesperada por encontrar a tu ex pareja y con eso lo único que conseguirás es posponer el dolor y así podrán pasar seis o doce años y nunca podrás salir del duelo. Por el contrario, si aceptas que esa relación terminó, el dolor te va a golpear durante algunas semanas, pero luego dará paso a la sanación. 

¡Ojo! Si guardas esperanza en una relación terminada retardarás la elaboración del duelo. Si te han herido, maltratado o agredido de cualquier forma, no vale la pena seguir insistiendo en esa dañina relación. ¡Dale valor a tu vida!

Te aconsejo que si aún no has elaborado tu duelo no busques consuelo en los brazos de otra persona. Porque sin duda alguna buscarás en ella los brazos de tu ex pareja, a la que aún no has dejado partir. 

Durante el proceso de duelo también te servirá de ayuda escribir en un papel los sentimientos que afloren y luego quemarlo. Esto te ayudará a liberarte del dolor y la tensión. Si acumulas esos sentimientos negativos finalmente terminarás enfermándote. No tienes que mostrarle a nadie ese papel, recuerda que es un proceso personal. 

Intenta perdonar. La rabia ata, el perdón libera. Si perdonas no significa que el otro se lo merezca, significa que te estás quitando de encima un sentimiento que te destruye a nivel físico, cognitivo y emocional.  

Por último, cada día al despertar agradece por todo lo que tienes. Por lo general cuando perdemos algo siempre estamos pensando en lo que se perdió y no recordamos todo lo bueno que tenemos y que no agradecemos. Si resaltamos aquellas cosas que tenemos minimizamos la pérdida y la contextualizamos en un ambiente de muchas ganancias, como una pérdida real, pero mucho menos grande de que lo que uno piensa.

Claramente el recuerdo de una ex pareja siempre estará presente, pero lo importante es que ese recuerdo no te haga daño alguno y no te impida rehacer tu vida.

Cuando puedas disfrutar nuevamente de lo sencillo de la vida, disfrutar de ti mism@ y cuando puedas volver a sentir algo por otra persona sin estar recordando a la anterior, podrás decir que tu corazón ha sanado.


¡Les doy la bienvenida a las nuevas incorporaciones! 
Me hace muy feliz el hecho de que cada vez seamos más los que compartimos nuestras opiniones. Son sus comentarios los que permiten que este espacio siga existiendo. 
Gracias a tod@s los presentes. 


¡Que tengan una maravillosa semana!