lunes, 25 de febrero de 2013

Todo a su ritmo

Carl Honoré, periodista canadiense, en su libro "Elogio de la lentitud" habla sobre una desaceleración en la comida, el trabajo, el ocio, las relaciones y el sexo. Cuenta que un día tomó conciencia de la velocidad con que le leía un cuento a su hijo, saltándose páginas, porque quería revisar su correo electrónico y hacer mil cosas más. Se asustó. Y se interesó por el movimiento Slow (Lento). Honoré señala que debemos dedicar a las cosas el tiempo que merecen. Desacelerar. Apagar el televisor, coger un papel y un lápiz, confeccionar una lista de actividades diarias y empezar a tachar las prescindibles. Según él tememos a la inactividad. Buscamos atajos. Colocamos la cantidad antes que la calidad. Y el movimiento Slow antepone la calidad a la cantidad.

El apresuramiento hace que la gente esté siempre a punto de explotar. Así, gente normal y buena, en un taco, es capaz de enloquecer. Según él todo esto se ve reflejado en los problemas de salud pública (depresión, estrés, ansiedad, obesidad), en el fracaso de la pareja, en la dificultad para relacionarnos, en el alto absentismo laboral. Y lo peor es que hemos contagiado el virus de la velocidad a los niños. Las primeras palabras que aprenden son "venga"y "date prisa". En nuestra infancia de tiempos desestructurados, inventábamos cuentos y juegos. Ahora la ansiedad infantil es frecuente.

Lamentablemente nos acostumbramos a que cuando sentimos en las entrañas que algo va mal, seguimos acelerando por miedo o inercia. La prisa ha colonizado incluso el ocio. Cuando tenemos tiempo libre, corremos para llenarlo de ruido y distracción. Aunque cada vez hay más personas que aprenden a cambiar la velocidad. Bien por ellos, que cuando lo hacen ven que su vida no desaparece, sino que la disfrutan mucho más. 

La idea es sencilla: buscar el ritmo adecuado para cada cosa. 

¿Quién ganó la carrera, la tortuga o el conejo?


Entonces empecemos a caminar, 
a hacer pausas en el trabajo,
a apagar la tv,
a meditar...

¡Que tengas una excelente semana! 

Carolina

6 comentarios:

  1. Esto que dices es muy importante. Si no te importa me gustaría copiarlo en mi blog con tu nombre. Un beso.

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    1. Buenos días Susana! Por supuesto que lo puedes copiar. Gracias por compartirlo!! Cariños para ti.

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  2. Hola preciosa !!! yo vivo eternamente acelerada y lo malo es que al final siempre tengo la sensacion de no haber rendido lo suficiente, ufff pura locura amiga!!!
    Me encanto tu post, como siempre un cariñoso tiron de orejas virtual que se agradece.
    Un millon de besos guapa!!!

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    1. Hola querida amiga!! La mayoría vivimos así en estos tiempos modernos. Pero es necesario quitar el pie del acelerador para que tanta rapidez no nos pase la cuenta más adelante. ¿Te parece si lo intentamos? Besitos amiga, gracias por tu presencia en este espacio.

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  3. Gracias Caro, como siempre qué razón tienes. Lo estoy poniendo en práctica y funciona.

    Besos preciosa amiga, espero que todo esté bien, porque hace tiempo que no coincidimos.

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    1. Hola amiga!! Que bien que estés practicando lo que nos dice Honore. Yo también estoy haciendo lo propio!! jeje Te dejo muchos cariños y también espero que pronto nos comuniquemos en directo!! Besitos.

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